Tiziano Vecellio di Gregorio fue un pintor
italiano, que se convirtió en el principal artista veneciano del
renacimiento. Esta importancia es debida a que por algunas
de sus innovaciones y por su destreza en la pintura, consiguió convertirse en
el pintor oficial de la república.
Una de las razones por que Tiziano destacó,
es la impresionante producción que hizo este artista, la mayoría por encargo.
La temática de estos cuadros es amplia, pero en general, se pueden dividir en pintura religiosa, escenas mitológicas y retratos.
Una de las novedades que trajo Tiziano fue la
de mayor dedicación en el color que al dibujo. Esta técnica denota la
inmediatez y la expresividad, captando la realidad en el momento preciso. Los
contornos ya no están definidos con exactitud y las anchas pinceladas son
extendidas de modo aparentemente veloz, como queriendo aludir al motivo más que
describirlo. La materia pictórica queda en evidencia tanto en el rostro, como,
sobre todo, en las ropas, con grumos no alisados y frotados con los dedos. El
resultado suele ser personajes en movimiento, impregnados de una animación
vital totalmente inédita, en claro contraste con la ejecución caligráfica,
ligada al dibujo. Esta evolución personal es muy
importante para la Historia del Arte debido a que supone un precedente de
posteriores innovaciones, como el Impresionismo,
y la propia evolución de la pintura veneciana del siglo XVI no puede entenderse prescindiendo de
él.
Al perder a su esposa su estilo pictórico evolucionó hacia composiciones menos dinámicas, más
pausadas, y hacia colores mucho más claros y complementarios en lugar de
contrastados. Más tarde, un viaje a Roma, supuso el punto de partida hacia un
nuevo tratamiento del color a base de pinceladas largas y atrevidas, y de
manchas y toques que deshacen las formas y dan una apariencia ligera y
agradable a las pinturas, lo cual esconde el gran trabajo subyacente.
La fama de Tiziano llegaba a
todas las cortes europeas, lo que le permitió recibir encargos de Carlos I de
España y Francisco I de Francia, monarcas a los que retrató en obras
magistrales. Después del primer retrato de Carlos I, el emperador quedó tan
entusiasmado con el arte de Tiziano que lo nombró pintor de la corte. También
los príncipes italianos solicitaron sus servicios, y así para el duque de Urbino
pintó la famosa Venus de Urbino, de una sensualidad nueva en el arte del Renacimiento.
Entre 1548 y 1562 fue reclamado por Carlos I y luego por su hijo Felipe II,
para quien, además de retratos, realizó una serie de cuadros de tema mitológico
denominados por el propio pintor «poesías» por su carácter idílico y distante.
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