miércoles, 2 de marzo de 2016

LA ÉPOCA EN LA QUE VIVIÓ TIZIANO

Tiziano Vecelli fue el pintor más importante del siglo XVI en Venecia, así como el primero en tener una clientela internacional. Fue pintor de corte del sacro emperador romano Carlos V, con el que entabló una gran amistad.
Tiziano dominó un amplio abanico de temas: desde los devocionales a los mitológicos, pasando por los retratos y las alegorías. Fue uno de los máximos exponentes de la técnica del colorito veneciano y es considerado uno de los genios máximos de la pintura universal.













Si el lugar de nacimiento de Tiziano se conoce con certeza, la fecha es una incógnita. Existen tres hipótesis basadas en los documentos de la época. Según su partida de defunción, que se guarda en la iglesia veneciana de San Canciano, el artista murió a la «edad de ciento tres años», por lo que el nacimiento se fecharía en 1473. Por otro lado, en la correspondencia de Tiziano a Felipe II de 1571, el pintor se presenta como «este servidor suyo de noventa y cinco años de edad», deduciremos por tanto que nació en 1476. Sus contemporáneos Ludovico Dolce y Giorgio Vasari estiman que la fecha estaría comprendida entre 1488 y 1490. Ante estas diferencias, la crítica internacional se encuentra dividida. Los historiadores Harold Wethey y Sydney Freedberg creen más fiable el nacimiento entre 1488 y 1490. El Centro de Estudios de Tiziano y otros autores determinan que debió producirse entre 1480 y 1485, desechando otras fechas por la precocidad demasiado sospechosa a juicio de algunas obras iniciales. Esta última opinión es la que está más consolidada. Puede que la razón de la fecha errónea en la carta al rey español se debiera a que el artista pretendía presentarse como un venerable anciano para recabar la compasión del monarca.
Tiziano procedía de una familia con elevado estatus en Cadore: era el cuarto hijo de Gregorio Vecelli, un distinguido concejal y militar, y de su esposa Lucía. No existían antecedentes familiares en el campo del arte. Sin embargo, a la edad de 10 años, Tiziano y su hermano mayor, Francesco, acudieron a Venecia para ingresar como aprendices en el taller de Sebastiano Zuccato, un famoso mosaiquista. Debido a su incipiente talento, en el transcurso de tres o cuatro años, entró en el estudio del venerable pintor Giovanni Bellini, que en ese momento era el artista más reconocido de la ciudad.
Allí se encontró con un grupo de jóvenes que conformarían la primera generación de pintores de la Escuela veneciana: Giovanni Palma da Serinalta, Lorenzo Lotto, Sebastiano Luciani, y Giorgio da Castelfranco, conocido como Giorgione. Su hermano Francesco también gozó de cierta relevancia en Venecia como pintor.

PRIMERA ETAPA.
En un principio, su estilo era "giorgionesco", pero tras la muerte de Giorgione concluyó algunas de las obras de éste, lo que ha creado problemas de atribución de obras como El Nacimiento de Adonis, Orfeo y Eurídice, Venus Dormida, El concierto Campestre, etc.
Hacia 1508 trabajó con Giorgione en los frescos del exterior del Fondaco de Tedeschi (el almacén de los mercaderes alemanes), frescos actualmente perdidos en su mayor parte.
Las pinturas más antiguas que posee la colección datan probablemente de la época inmediatamente posterior a esta obra.
Tiziano se convirtió entonces en maestro indiscutible de la pintura en Venecia y fue nombrado pintor oficial de la Serenísima República.
Tras los frescos pintados en Padua, en 1511, con Los Milagros de San Antonio, su gran triunfo de estos primeros años fue la Asunción de la Virgen, en la iglesia de Frari de Venecia (1516-1518).
Siguen a esta composición religiosa obras como La Anunciación, La Madonna en la Gloria con el niño y santos, El Entierro de Cristo, Las Tres Edades de la Vida, etc.
En sus primeros retratos se evidencia ya la vigorosa personalidad del maestro, que logra caracterizar a cada uno de sus personajes, imprimiendo un encanto especial a sus fascinantes figuras femeninas, como hace en La Schiavona, Flora, La Mujer Ante el Espejo, etc.
También dominó los temas mitológicos, siendo el creador de iconográficos característicos; La Ofrenda a Venus y Bacanal, Baco y Ariadna.
 
MADUREZ.
Esta segunda etapa, fecundísima y de plena madurez del artista, se inicia con la llamada Pala Pesaro, obra que realizó en 1526 en el mismo convento veneciano para el que había pintado La Asunción.
Tuvo una gran variedad de clientes: reyes (Retrato de Carlos V, realizado en ocasión de su coronación en Bolonia, tras el cual realizó otro retrato del mismo monarca que le valió ser nombrado pintor de la corte en 1533); sus retratos principescos establecieron las reglas de la retratística e influyeron en Velázquez, Rubens y van Dyck; los Gonzaga, en Mantua (Federico II Gonzaga en 1530, Eleonora Gonzaga); la familia Este, de Fe­rrara (Isabel de Este); los della Ro­vere, en Urbino; las iglesias y organismos de go­bierno en Venecia (Magdalena Penitente en 1533, Presentación de la Virgen en el Templo en 1538, La Visión de San Juan Evangelista entre 1541 y 1544). Con estas obras de carácter religioso se cierra la segunda etapa de la pintura de Tiziano, obras en las cuales ya se percibe un gusto por los contrastes de color violentos, los escorzos difíciles y las iluminaciones fantasmagóricas, todo ello como consecuencia de la influencia ejercida en Venecia por los pintores manieristas.
Buena prueba de la influencia manierista la encontramos en La Alocución de Alonso de Ávalos (1540-1541), La Coronación de Espinas (1542-1544).
Por otra parte, en esta época, Tiziano visitó Roma para pintar un retrato del Papa Paulo III, viaje en que el maestro veneciano se familiarizó con la pintura de Miguel Ángel, quien no parece haberse sentido favorablemente impresionado por la obra de aquél, y de los manieristas romanos.
Durante los cinco meses que permaneció en Roma, Tiziano pintó numerosos cuadros para los Farnesio, familia de Paulo III: Retrato del Cardenal Pietro Bembo, Retrato del Cardenal Alejandro Farnesio (todos ellos en la Galería Nacional de Capodimonte, Nápoles).
De nuevo en Venecia, fue llamado por el emperador Carlos V a Augsburgo. Allí pintó uno de los más impresionantes retratos del monarca y realizó el delicado retrato de la emperatriz Isabel de Portugal.

TERCERA ETAPA.
Durante otra estancia en Augsburgo, realizó los retratos del Príncipe Felipe con Armadura y el de Juan Federico de Sajonia, así como numerosos cuadros de tema pagano de los que tanto gustaba Felipe II, el futuro rey de España, obras a las cuales Tiziano denominaba “poesías” y que constituyen temas mitológicos tratados con una fuerte dosis de erotismo, que contrasta poderosamente con
los austeros ideales de los que hacía gala el monarca español: Venus con Organista, Perrito y Dánae; Venus y Adonis. Desarrolló un estilo muy personal, caracte­rizado por una pincelada suelta y variada, así como por la utilización de una tonalidad suave que sentó prece­dente a lo largo de los siglos posteriores.
Hacia 1560, los envidiosos comenzaron a hablar de síntomas de decadencia en la pintura de Tiziano. En realidad, éste desarrolló por aquella época un nuevo estilo, plenamente visible en los “modelos” que han llegado hasta nosotros, esbozos tratados por el maestro que luego eran completados por sus discípulos en el taller, que dirigió su hijo Orazio y que jugó un papel cada vez más im­portante en sus obras. Se trata de pinturas de un trazo nervioso, de colores aplicados en veladuras superpuestas, de un efecto general que ha sido denominado “impresionismo mágico”.
La producción de Tiziano en estas últimas décadas comprende obras de extraordinaria fuerza, tanto en el terreno religioso -Dolorosa (1554), El Martirio de San Lorenzo (1559), San Jerónimo (1560), Santa Margarita (1565)- como en el mitológico -Diana y Acteón, Diana y Calixto (1556-1559), Venus vendando al Amor (1565)- y especialmente en sus retratos, en los que Tiziano parece alcanzar, con lúcida penetración, hasta el último entresijo de los personajes plasmados: El dux Francisco Venier, El Hombre con un Libro, Jacobo Strada, sus Autorretratos...
La muerte alcanzó al pintor, en 1576, cuando estaba realizando La Piedad (Galería de la Academia, Venecia), que destinaba a decorar su sepultura, obra de intenso pero sereno dramatismo.
El magisterio de Tiziano fue decisivo para la orientación de la pintura veneciana y ejerció un persistente influjo en toda Europa.

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